San Martín se llevó otra victoria de local y va recuperando terreno en las posiciones. Se impuso ante Peñarol 88 - 84 con un enorme tercer cuarto donde dio vuelta el score. Moreira fue el MVP de la noche. El marplatense sumó otra caída más.
Autor:José Fiebig (@Josefiebig en twitter)
La última presentación de febrero para San Martín fue con victoria. Antes del receso por la Ventana FIBA, el prócer batió a Peñarol por 88-84 en Corrientes. Así, su récord parcial sigue en negativo (12-14) pero quedó cerca de la zona de reclasificación de la Liga Nacional Básquetbol (LNB).
En un comienzo parejo, un acierto externo del cordobés Luciano Guerra le dio luz de tres puntos a la visita (8-11). El santo respondió de la mano de Lucas Gargallo y Lautaro Berra para tomar el comando (14-11). Acelerando la rotación en la segunda mitad del cuarto, el elenco milrayitas logró igualar el tanteador en 14 con 3:37 por jugar en este segmento inaugural.
Siendo un poco más efectivo que el dueño de casa en el cierre, Peñarol se llevó el primer cuarto por un punto (18-19). El segundo capítulo comenzó a puro triple para San Martín con bombazos del nicoleño Víctor Fernández y el correntino Mateo Rearte (24-19).
El descuido del perímetro no le gustó para nada al DT que solicitó minuto con 8:46 por delante para llegar al descanso largo. Sin embargo, el equipo de Gabriel Revidatti se mantuvo encendido en ataque para seguir al frente (26-21). La culminación de la primera mitad encontró mejor a la visita, que arribó al vestuario adelante por 4 tantos (47-51).
Y el base se transformó en protagonista principal en el tercer cuarto, dominado en forma rotunda por el local. Un triple de Federico Aguerre y otros dos de García estamparon un parcial de 9-0 y los mesopotámicos pasaron al frente 56-53.
Mejoró mucho el local en defensa, obligó a cometer demasiadas pérdidas al equipo marplatense, y lo complementó con un confiable tiro abierto (71-64). La supremacía se profundizó hacia el desenlace, el equipo “rojinegro” ganó el cuarto 28-16 y entró al capítulo decisivo arriba 75-67.
Nada estaba definido. Peñarol redobló esfuerzos defensivos, apostó con Guerra y Vázquez para la doble base, y Thornton -quien había sido controlado en el tercer cuarto- afrontó todos los tiros de riesgo con efectividad suprema.
Sin pausa, Peñarol acortó la brecha y un enorme doble de Thornton con su característico -e indefendible- fade away igualó la historia en 84.
Sin embargo, un oportuno robo de Salvador Giletto al propio Thornton (concluyó con 21 puntos y 5 rebotes) le dio la chance de tomar la ventaja decisiva al local, rubricada luego desde la línea por Moreira, la figura del juego con 14 puntos y 10 rebotes.