Gimnasia ganó con mucha claridad ante Platense 84 - 72 dominando el juego prácticamente de principio a fin en Vicente López. Cisneros fue la gran figura, sumado a un andar colectivo clave para hacer la diferencia. El calamar ya suma cuatro caídas en fila.
Autor:José Fiebig (@Josefiebig en twitter)
Gimnasia ganó con mucha claridad ante Platense 84 - 72 dominando el juego prácticamente de principio a fin en Vicente López. Cisneros fue la gran figura, sumado a un andar colectivo clave para hacer la diferencia. El calamar ya suma cuatro caídas en fila.
Teniendo en cuenta el historial entre ambos y lo sucedido en los últimos enfrentamientos de la temporada, el desarrollo del partido parecía estar escrito de antemano. Y la previa no falló: Gimnasia fue quien tomó la iniciativa desde el salto inicial, imponiendo una racha de 12-4 con el liderazgo de sus tiradores perimetrales, Cisneros y Toretta.
Platense, tras un tiempo muerto solicitado cerca de la mitad del cuarto, comenzó a acomodarse en el juego. Con ajustes defensivos, mayor circulación de balón y buenos pasajes de Derrick Woods junto a Eric Flor, el Marrón logró emparejar el trámite. El primer parcial se cerró con un apretado 22-20 en favor de la visita.
En el segundo segmento, la dinámica continuó por la misma vía durante los primeros minutos. Sin embargo, con el correr del reloj, el conjunto de Comodoro Rivadavia volvió a encontrar variantes ofensivas: Cosolito, Chacón y Dato se repartieron el balón y el goleo, castigando las inconsistencias defensivas del Calamar para construir una nueva racha.
Platense, por su parte, propuso muy poco: la ofensiva se estancó y nunca logró hacer pie en la retaguardia. Así, el descanso largo llegó con el marcador 45-29 para el Mens Sana.
Tras el entretiempo se vieron dos caras de la moneda. Por un lado, un Tense decidido a ir por la remontada, con Julián Morales y Derrick Woods como estandartes. Pero del otro, un Verde que volvió a imponer su estilo vertical y colectivo.
El trinomio Cisneros-Carrasco-Carabali le dio el impulso necesario al equipo de Pablo Favarel para estirar la diferencia por encima de las veinte unidades y encaminar el partido antes de tiempo. El tercer cuarto se cerró 74- 53 para el Gigante de la Patagonia.
Los últimos diez minutos fueron prácticamente un monólogo del conjunto chubutense, que sostuvo su dominio ofensivo y defensivo. Lo distinto llegó en el tramo final, cuando ambos entrenadores optaron por la rotación y el ingreso de fichas juveniles.
Platense logró un mejor parcial y maquilló el resultado, aunque nunca estuvo cerca de cambiar la historia. Con el sonido de la chicharra, el tablero marcó 84-72 y la victoria quedó en manos de Gimnasia y Esgrima de Comodoro Rivadavia.