Boca volvió a la victoria después de la caída ante Ferro, derrotó a Independiente de Oliva por 92-86 y quedó 6° con récord 21-14, a falta de un solo partido para cerrar su fase regular. El equipo cordobés cayó al 10° puesto con marca de 19-15 y profundizó su mal momento: perdió 7 de los últimos 10.
En el inicio del partido, Boca encontró rápido el control porque atacó con más claridad la pintura y logró mejores tiros desde la circulación. Se escapó 15-7 y luego sostuvo la ventaja con Barreiro, Smith y Caffaro, mientras Independiente dependía más de arrestos aislados. El primer cuarto terminó 21-23, con el local arriba y mejor parado en el desarrollo.
Promediando el segundo cuarto, Independiente reaccionó a partir de Filippetti, Vallejos y Rolfi, y empezó a discutir el partido desde una mayor fluidez colectiva. El visitante llegó a ponerse 44-41 y después 45-48, aprovechando un tramo de menor claridad ofensiva de Boca. Ese pasaje dejó expuesta una primera tensión: el local dominaba por presencia física, pero no conseguía sostener continuidad.
Al cierre del primer tiempo, el boxscore ya mostraba que Boca estaba mejor cerca del aro, pero todavía no lograba traducirlo en una brecha. Terminó la noche con 64% en dobles contra 50% de Independiente, aunque hasta ahí había cedido varias posesiones y puntos en segundas jugadas. Del lado visitante, Marcucci ya insinuaba una mala noche exterior que luego sería decisiva: cerró 0/6 en triples.
Cuando amanecía el tercer cuarto, Boca produjo el quiebre real del partido. Pasó de 45-51 a 58-56 y luego a 67-58, con un tramo donde Barreiro atacó con decisión, Scala castigó desde afuera y Vega empujó con energía en ambos costados. Ahí cambió la lógica: el local dejó de jugar incómodo y empezó a imponer el ritmo y la ventaja.
Promediando ese tercer segmento también apareció el cruce obligatorio entre pérdidas y recuperos. Boca terminó con 14 pérdidas e Independiente con 9, pero el local supo convertir mejor sus recuperaciones en puntos de quiebre: Barreiro robó y sumó en el 60-56, Vega forzó otra pérdida de Vallejos y Boca volvió a castigar. En cambio, varias pérdidas xeneizes no fueron tan costosas porque Independiente no sostuvo eficacia en el tiro exterior.
En el comienzo del último cuarto, Independiente volvió a discutirlo con Tabárez y Rolfi. Se puso 78-77, luego 84-84 con un triple de Tabárez a 1:43, y hasta tuvo la chance de inclinar el cierre con un doble de Agustin Cáffaro (84-86). Pero Boca respondió con dos acciones exactas: Cuello empató en 86 y Barreiro robó y anotó para el 88-86 a 31 segundos, la jugada emocional que quebró el final.
Al cierre, además, quedaron expuestos los tiros de baja eficacia del visitante. Marcucci falló sus seis triples, varios en plena búsqueda de reacción durante el tercer y cuarto cuarto, y no cambió nunca el ritmo; Fernández también terminó apenas 1/3 de tres. Boca, sin una noche brillante de Smith desde afuera, compensó con Barreiro, Scala y una mejor selección en el momento caliente.
La síntesis final pasa por ahí. Boca ganó porque fue más confiable en dobles, repartió 20 asistencias y tuvo en Barreiro a su mejor ejecutor con 23 puntos, mientras Scala agregó 19 y ordenó el tercer cuarto. Independiente compitió con Agustín Caffaro, Vallejos y Tabárez, pero su 33% en triples, el 0/6 de Marcucci y un cierre menos limpio explican por qué volvió a caer y siguió retrocediendo en la tabla.