Argentino escribió una de esas noches que quedan pegadas al alma del club: le ganó a Atenas 88-77 en un Fortín desbordado, cerró la serie 3-1 y aseguró la permanencia. Atenas consumó otro golpe doloroso: descendió por segunda vez a Liga Argentina. En el centro de la escena quedó Franco Balbi.
Autor:Pablo Tosal (ptosal@pickandroll.net)
Argentino escribió una de esas noches que quedan pegadas al alma del club: le ganó a Atenas 88-77 en un Fortín de las Morochas desbordado, cerró la serie 3-1 y aseguró la permanencia. Del otro lado, Atenas consumó un golpe histórico y doloroso: descendió por segunda vez a la segunda categoría. En el centro de la escena quedó Franco Balbi, el jugador de la casa que volvió de urgencia para ayudar tras la lesión de Frontera y terminó siendo el alma del partido y de toda la serie.
En el inicio del partido, Atenas golpeó primero porque encontró mejores tiros y más claridad para correr la cancha. Se fue 17-25 arriba en el primer cuarto con González, Purifoy y Ferreyra lastimando sobre una defensa local todavía tensa, lógica de una noche cargada de presión. Argentino sintió el contexto, pero no se quebró.
Promediando el segundo cuarto, el local empezó a cambiar el tono a partir de su energía defensiva y de una lectura más inteligente del partido. Balbi metió presión sobre la bola, Trelles clavó un triple importante y Smith empezó a sumar desde la agresividad. Así, Argentino corrigió la desventaja y se fue al descanso apenas abajo, 43-45.
Al cierre del primer tiempo, el boxscore ya mostraba una grieta decisiva. Atenas estaba vivo por sus porcentajes en dobles, pero no lograba sostener el control porque perdió 16 pelotas en toda la noche contra 11 del local. Del otro lado, Argentino no era perfecto, aunque ya insinuaba una ventaja emocional y de volumen desde el rebote defensivo y las recuperaciones.
Cuando amanecía el tercer cuarto, Argentino produjo el quiebre real. Pasó del 43-45 a empatar en 46, luego se sostuvo en una secuencia muy tensa y terminó cerrando el tercero 64-61 arriba. Ahí estuvo el giro de la serie y del partido: Balbi ordenó, Shriver abrió la cancha y Smith atacó cada ventaja como si jugara una final personal.
Promediando ese tercer tramo también apareció el cruce obligatorio entre pérdidas y recuperos. Balbi recuperó dos pelotas claves sobre González y Ferreyra en el segundo y tercer cuarto, y ese daño no fue estadístico sino estructural: Atenas dejó de jugar fluido y empezó a atacar incómodo. En una serie de permanencia, cada pelota perdida pesa como una grieta emocional.
En el comienzo del último cuarto, el partido todavía estaba abierto, pero Argentino jugó mejor la zona caliente. Pasó de 64-61 a 68-64 con un triple de Balbi, luego a 72-70 con otro bombazo de Shriver, y más tarde a 80-74 cuando Sandrini, Bastian y el propio Shriver golpearon en las posesiones exactas. Ahí el Fortín ya jugaba con el equipo.
En ese cierre también quedaron marcados los tiradores de baja eficacia de Atenas y el momento en que fallaron. Ledesma terminó 0/3 en triples, Arn Bustamante 0/3 y Zurschmitten 1/3, con varios de esos intentos llegando cuando la visita necesitaba frenar el envión local. No cambiaron el ritmo: consolidaron la remontada y encendieron todavía más a la cancha.
Al final, la permanencia tuvo nombre propio, pero también un sentido colectivo. Balbi cerró con 15 puntos, 4 asistencias, 4 recuperos y una conducción emocional total; Shriver metió 21 con 6/10 en triples; Smith sumó 22 aun con 1/6 de tres; y Bastian aportó 11 rebotes en una noche de roce y nervio. Argentino no solo salvó la categoría: dio vuelta una serie con desventaja deportiva, se abrazó a su gente y encontró en un hijo de la casa el símbolo perfecto de una salvación inolvidable.